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Deportes y algo mas

El tren pasa una sola vez??

Se acerca por estos días el final de un nuevo año, y los amantes del fútbol pergamineas seguimos atentos los vaivenes y las noticias que se generan alrededor del deporte preferido de los argentinos, y según los números que crecen a pasos agigantados, del mundo entero.

En ese repaso, es inevitable observar con algo de asombro, y hasta de incredulidad, la reciente consagración de Banfield en la Primera División de la Asociación del Fútbol Argentino, de la mano de un técnico que acomodó y motivó a un grupo de jugadores, en su mayoría de "segunda línea", que bien podrían estar jugando en categorías inferiores ( sin desmerecer sus virtudes ni los fuera de serie de su plantel, que los tiene), pero que guiados por la sapiencia de un entrenador conocedor de las debilidades de los poderosos, supo aprovechar el momento histórico que, entre otros factores, la inoperancia de los dirigentes de los llamados grandes puso ante sus manos, justo las de un ex arquero de dilatada trayectoria.

Estamos hablando de un Banfield que años atrás visitaba nuestra ciudad para medir fuerzas ante otro de los poderosos de la categoría, por entonces conocida como Nacional B, divisional en la que Douglas Haig puso un pie tras el famoso gol de Daniel Castro y supo mantenerse durante más de doce temporadas, en las que contó con chances ciertas de pelear por el ascenso al escenario de lujo del mundo de la redonda. Ahora bien, cabe preguntarnos, aún sin encontrarle respuesta satisfactoria al interrogante, que es lo que sucedió en el medio de esa época hasta aquí, teniendo en cuenta que el fogonero juega en estos momentos el Torneo Argentino B, dos categorías por debajo de la segunda división, y a tres ascensos de la Bombonera, del Libertadores de América, del Cilindro, del Monumental.

Dicho así, suena hasta esperanzador, pero cuando hablamos de tres ascensos estamos haciendo mención a una tarea casi imposible, por no catalogarla de utópica, como es el hecho de escalar a pasos agigantados hasta la elite nacional del deporte popular por excelencia, sorteando torneos durísimos en todos los aspectos, desde el deportivo hasta el institucional, y como dejar de mencionarlo, el económico, con un ente rector del fútbol que de a poco ha ido acumulando esfuerzos para terminar de aniquilar a las ligas del interior y a sus mayores exponentes.

Sin ir demasiado lejos, solo haciendo un breve repaso, podemos señalar a poderoros caídos en desgracia, a saber, Talleres de Córdoba, en el mismo certamen que el fogonero, gerenciado, quebrado, endeudado, aturdido, con el apoyo de casi media provincia y aún así sin encontrar el rumbo, o Nueva Chicago, con mas problemas en las tribunas y en los cargos de poder del tablón que en el propio terreno de juego.

Claro que esto no exime a los distintos, y ricos en algunos casos planteles de Douglas, ni a sus dirigentes por haber desaprovechado, a veces por inoperancia, otras por factores netamente deportivos, la posibilidad de regodearse con las mieles de pertenecer al selecto conjunto de elencos que en todos estos años y hasta que el arte de la redonda exista, manipularán los corazones de un pueblo que late al ritmo de los colores que cada uno de los habitantes de esta patria lleva en la piel. 

La línea comparativa mas contrastante y dramática que podemos trazar, siempre hablando del éxito deportivo, es remontándonos a dos de los partidos más recordados y guardados en la memoria colectiva de los pergaminenses, en los primeros años de la década del noventa, ante un Estudiantes de La Plata, que a contramano de su pasado, tuvo que pasar una temporada en la segunda división de un fútbol que no estaba acostumbrado a verlo en esas latitudes. Ese equipo pisó el Miguel Morales con nombres de la talla de Capria, Calderón, Palermo, Rojas, París, Bossio, por mencionar a algunos, sin olvidar al mismo Juan Sebastián Verón, que de más está decir lo que sumó a lo largo de su currículum, gustos personales al margen.

Hablemos entonces, a partir de esos dos choques por el Torneo Nacional B, de lo que aconteció después en el camino de cada uno, teniendo en cuenta, porque hay que ser justo, que el elenco platense ya contaba con un rico palmarés en sus espaldas, pero sin dejar de lado que el punto de partida desde ese momento fue el mismo. Douglas, en los años posteriores, cayó al Torneo Argentino A, desde donde descendió al B, en el que acaba de clasificar para la ronda final que se jugará durante el 2010.

Estudiantes, esa misma temporada retornó a Primera, y con un reordenamiento desde lo institucional y hacia todas sus divisiones inferiores, que de más está decir, son el capital principal de cualquier club de fútbol, fue acomodando su promedio, respetó una ideología que plasmó en los terrenos de juego, y hoy por hoy es, a nivel social, uno de los tres o cuatro clubes mas importantes del país, en el grupo de Lanús, Velez Sarsfield y alguno que otro que se mantiene además de su masa societaria por su masa de hinchas. El pincharrata, desde entonces, ganó un campeonato de la mano de Simeone, peleó otros tantos, se erigió como el mejor de América de la mano de un hijo de la casa desde el banco, Alejandro Sabella, y recientemente se consagró subcampeón en el Mundial de Clubes, donde dio el brazo a torcer recién sobre el final, y ante la supremacía del que es hoy el mejor del planeta, ese Barcelona que manejan Iniesta, Xavi, Ibrahimovic y el mismo Messi casi a control remoto.
Douglas, si en ese lapso en algo creció, es en la pasión de sus hinchas, que aún bajando peldaños de esa escalera que alguna vez estuvo cerca de llegar a la gloria máxima, siguió alimentando la ilusión, a veces a cuenta gotas, otras con la exacerbada esperanza que dan los buenos resultados, y principalmente por el simple orgullo de llevar un escudo que recorrió el país de punta a punta, y que en menor medida sigue haciéndolo el día de hoy, con los mismos anhelos de pertenecer a ese grupo selecto, de levantar las banderas rojas y negras en los templos más sagrados que tiene este deporte, que es sabido, se juega dentro de un rectángulo de juego, once contra once, con un reglamento que poco ha variado desde su creación, mucho menos que el deporte en si, que a partir del negocio, se juega, se vive, se alimenta y se define muchas veces desde la astucia dirigencial detrás de un escritorio, desde la administración eficiente de los números y con proyectos a largo plazo, como el que parece, y ojalá así sea, es el que están empezando a caminar los nuevos encargados de dirigir los destinos del club de calle San Nicolás, Douglas Haig para nosotros, los pergaminenses, el Milán de Pergamino para la patria futbolera.



Juventud y el dirigente que juega en la semana 

En estos días en los que Juventud sigue sin encontrar el rumbo y se encuentra en zona de descenso directo caben una infinidad de preguntas para encontrar al menos un par de respuestas satisfactorias al mal momento futbolístico del equipo pergaminense que participa en el Torneo Argentino A , certamen que otorga el ascenso al viejo Nacional B, hoy llamado Torneo Nacional, categoría en la que el otro equipo fuerte de nuestra ciudad, Douglas Haig, permaneció por mas de una década.

Razones relacionadas al juego en sí podemos encontrar varias, desde la falta de gol hasta las distracciones defensivas que el elenco de la ribera evidenció en mas de una oportunidad, en un nivel de competencia que no admite estos pasajes de siesta independientemente del rival de turno, ya que la mayoría se prepara justamente para capitalizar esas ventajas y transformarlas en ganancia propia. También, cualquiera que haya visto al celeste durante esta temporada, puede pasarse horas enteras tratando de entender o de justificar por que su idea de juego carece de flexibilidad, es decir, por que no está en condiciones según el resultado parcial de un partido de pasar a jugar un 4-3-3, un 4-4-2 o un 4-3-1-2, independientemente del dibujo que refleje el pizarrón antes del pitazo inicial.


Todas las palabras que se relacionen con el análisis, equivocado o no, de los asuntos estrechamente vinculados a una forma de juego, a puntos altos o bajos en los rendimientos individuales, a la forma en que los técnicos plantean un partido, estarán de más si los verdaderos capitanes del barco, del proyecto, que son los dirigentes, no dan pie con bola ni mantienen la coherencia a la hora de elegir un líder de grupo o de poner en la balanza los atributos técnicos, tácticos o humanos de un jugador antes de decidir su contratación, su cesión, su compra, su libertad de acción; en fin, el papel que luego de su pormenorizado, exhaustivo y obligado análisis pasará a desempeñar áquel que se ponga la camiseta, el que junto a sus compañeros, como en todo deporte colectivo gana, empata o pierde los partidos, unos en mayor medida que el resto.


Es decir que el trabajo del dirigente desde que el fútbol es fútbol, y valga la redundancia, es el de dirigir desde el armado de una pretemporada  hasta la coordinación en el proceder de los distintos actores que le dan vida a un club, llámese el utilero, el canchero, el masajista, el portero, y así podemos enumerar infinidad de elementos que conforman la pirámide institucional de cualquier organización deportiva.


Ahora bien, y siempre dejando claro desde el principio que lo que no se pone en duda es la honorabilidad, la pasión, el deseo de crecimiento para el club de sus amores, las horas de trabajo que resignan por los colores y la lógica amargura o el desencanto que les produce ver como se va diluyendo de a poco todo aquello que tanto costó conseguir adentro de un terreno de juego, apuntalado por ese amor antes mencionado de los dirigentes que es el combustible para poner en marcha el vehículo de cualquier sueño.


Lo repito, dando completamente por ciertas y reales todas esas buenas intenciones, la pregunta que de boca en boca se expresa y que uno mismo se hace es la siguiente: ¿estos dirigentes están en condiciones de manejar los destinos de un equipo que juega en un torneo casi profesional?. Las múltiples respuestas hay que fundamentarlas en hechos que están al alcance del mas desentendido, en cuestiones que tal vez no salen a la superficie en el tiempo exacto que deberían hacerlo para no llegar a ser un error irreparable y en imágenes y situaciones que están a la vista, por lo que bien podría aclarar aunque no haga falta, que a las pruebas me remito.


Juventud inauguró recientemente un Estadio, el Carlos Grondona, nombre que en esta historia del equipo del barrio Centenario rozando el profesionalismo no tiene mucho que ver, sino prácticamente todo, del principio hasta estos días en que terminó de escribir otro capítulo de sus ilusiones y las del pueblo de la ribera brindándole al club, y por que no a la ciudad, un reducto de primer nivel en cuanto a sus instalaciones, a su infraestructura y a su diseño, siendo uno de los mas funcionales de la categoría por las prestaciones que ofrece. En este sentido ,todos aplausos para este apasionado del escudo que defiende, aunque a veces enceguecido como cualquier enamorado se tapó los oídos, actúo por impulso, apresuró sus decisiones y no se apoyó en los que en teoría componían su círculo de confianza.


¿Que no le dieron al estadio los dirigentes para que su equipo al utilizarlo se sienta cómodo y pueda explotar algún tipo de ventaja? Un piso acorde, un césped prolijo, un terreno que permita mínimamente la práctica del fútbol de alta competencia. Por el contrario, el estado es lamentable, bochornoso y riesgoso para el propio jugador que lo transita, jugador que además es patrimonio del club en muchos casos. Palabras mas, palabras menos, es impresentable, tanto como la decisión de no concentrar previo a algunos compromisos de local a un grupo de jugadores golpeados que necesitan mas que nunca volver a reconocerse y adaptarse fuera del rectángulo de juego para pretender al menos hablar un mismo lenguaje adentro, donde se definen los partidos que el dirigente desde distintas funciones comienza a jugar en la semana.


Hay frases hechas dentro de este deporte tan atrapante y cada vez mas cargado de presiones, que no por repetidas dejan de ser ciertas, y una de ellas es la que sentencia que " es más facil cambiar a un técnico que a 25 jugadores", palabras estas que a juzgar por el proceder de quienes dirigen los destinos del fútbol de Juventud se han hecho de cabecera, por no decir que son las de su primer hoja del manual imaginario de emergencias ante el primer indicio de crisis, teniendo en cuenta que el proceso que hoy encuentra al equipo en zona de descenso directo comenzó con Percudani- Olivera aunque ni siquiera debutaron formalmente, siguió con Sergio Benet, mas tarde fue Alejandro Santana el que aceptó el desafío que tras un breve lapso recayó en Domingo Nannini y hoy encuentra a Luis Pololla sentado en el banco de suplentes y con la enorme mochila en sus espaldas de dar vuelta esta historia que para muchos tiene un cierre anunciado, aunque no se discuta su capacidad táctica y menos su rol de motivador nato y sea la de él la apuesta mas acertada, porque si pierde será uno mas, en cambio si revierte este triste capítulo será el mejor de todos, porque así de terminante es el fútbol.


Son cinco en total los técnicos que pasaron en fila durante esta temporada, y para graficar y darle real dimensión a la alarmante falta de rumbo o de criterio, basta decir que estamos hablando de veintitrés fechas, por lo que la cuenta no es redonda pero si ridícula si hacemos el siguiente ejercicio: veintitrés partidos divididos por cinco entrenadores nos da que cada uno de ellos dirigió en promedio 4,6 cotejos, como sabemos cada uno dura noventa minutos, por lo que el total de minutos en los que cada uno estuvo al frente arroja una cifra contundente: 414...


Los justificativos mas utilizados cuando el rumbo no es el deseado son la falta de apoyo empresarial, las decisiones carentes de objetividad de parte del Consejo Federal, los malos arbitrajes, la mala diagramación de los calendarios oficiales, el poco interés del hincha ante una mala campaña y hasta en alguna oportunidad la molesta y abundante lluvia que atenta contra el buen juego, contra la que lamentablemente no se puede hacer nada mas que rezar por que no se haga presente. Todo lo demás? Todo lo demás debería representar para el dirigente lo que para los jugadores implica cada una de las prácticas de la semana, desde donde se empiezan a ganar o perder los partidos, a veces y al igual que con la pelota de por medio; con astucia, cintura para gambetear, vehemencia y sacrificio para pelear por dar vuelta una situación adversa, habilidad para encontrar los espacios y el convencimiento de que nada está dicho hasta que el silbato del final decrete lo contrario o los números reflejen un final que todavía están a tiempo de revertir. 

Comentarios (7)add
excelente
escrito por sergio , diciembre 26, 2009
espectacular esta columna, y ademas esta escrita de una forma tan entendible y clara, como pense que no se hacia en pergamino. mis saludos y sigan por este camino.
...
escrito por juanca , diciembre 27, 2009
Si bien no comparto la idea de que todos los dirigentes son horribles leyendo esta nota uno se da cuenta que no tuvimos suerte en los clubes de pergamino con los conductores. esta perfecto el analisis y la forma de comparar a pesar de las diferencias.
espectacular
escrito por pablo , diciembre 27, 2009
Y me quedo corto, porque la leí dos veces y es buenisima la sintesis que hace y resulta hasta triste lo que paso con uno y otro. ademas esta bueno que se apunte a lo mejor, pero tambien hay que recordar a otros que estuvieron en primera como chaco for ever, huracan corrientes, mandiyu y hoy practicamente no existen en el mapa de futbol.
Análisis
escrito por Leo , diciembre 29, 2009
Escribo desde Buenos Aires. Que bueno saber que en Pergamino hay periodistas capaces de volcar en seis párrafos el sentimiento de tantos pergaminenses como yo, que alguna vez nos ilusionamos, soñamos y hasta derramamos alguna lágrima por un Duoglas que hoy, a mi modesto entender y muy a pesar mio, tiene "lo que se merece". Pero para encontrar el mejor camino hay que empezar por aceptar las limitaciones propias, cosa muy poco probable
me encanto
escrito por silvina p , enero 07, 2010
me encanto esta columna, y no soy hincha de douglas, lo aclaro, simplemente sigo al deporte de pergamino por estar vinculada de alguna manera y creo que representa el sentimiento o la sensacion de mucha gente que no entiende porque esta ciudad tan importante no tiene un club en la categoria mas importante del futbol
...
escrito por Maria , enero 11, 2010
todo bien pero aguante la Juve!
slds!
la juve
escrito por lola , enero 11, 2010
Bien Maria por el comentario,demuestra la altura que tenemos los celestes para analizar el futbol mas alla de la pasion. Hablando en serio me parecio muy linda la nota y creo que haciendo las cosas correctamente uho de los dos equiupos de la ciudad debe estar enm primera en mediano plazo, 4 o 5 años. pero solo con proyectos largos sin esperar resultados enseguida es posible.y nosotros como hinchas no caer en la p`resion del resultado todo el tiempo.
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