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Oh, la ciudad crecida entre maizales.
Frescas
aún las huellas de la indiada,
Fuiste
albergue fugaz, dulce posada,
Del
áspero desierto en los umbrales.
Ciudad
sin fundación. Hija de iguales.
Diste
a la sed de tu arroyo, fresca aguada;
Diste
tu corazón, sin pedir nada,
Palpitante
en las luchas nacionales.
Sobre
tu suelo, principal riqueza,
Tus
torres, junto a histórico camino,
Son
frutos del trabajo en su pureza.
Fruto
de gringo y gaucho en su destino.
Ciudad
de paso, llana belleza.
Puerto de tierra y luz es Pergamino
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