| Salud |
LOS NIÑOS Y EL SOL![]() Todos estamos ansiosos a la espera del sol y del verano. Sin duda que los rayos solares tienen aspectos muy beneficiosos para la salud. Por una parte el sol favorece la fijación del calcio y estimula la formación de la vitamina A y D y por otra sin duda que tiene efectos positivos sobre nuestra energía y ánimo. Pero hay que tenerle respeto, sobre todo si se trata de niños. Está claro que los rayos solares pueden ser un verdadero peligro para los más chicos porque su piel es aún muy vulnerable. De hecho hasta que un niño no cumple los doce años, la piel sufre de lo que los especialistas llaman “inmadurez cutánea”, por lo que no puede cumplir con sus funciones de autoprotección. Con esto, la piel de los niños es infinitamente más sensible a las radiaciones de los rayos ultravioleta. Además los niños cuando son pequeños tienen una regulación térmica irregular, por lo que una exposición prolongada al sol puede ser muy dañina. ![]() Es por
esto que un simple paseo a la playa puede terminar con un niño con
graves quemaduras si no se tomaron las precauciones necesarias. Las
cifras indican que entre un 2% y un 5% de los niños que van a la playa
sufren quemaduras de segundo grado y enrojecimientos acompañados de
otros síntomas como fiebre, y nauseas. Resulta muy importante inculcarles desde la infancia cierto respeto por el sol y los cuidados que se deben tener, ya que en la adolescencia cuesta más introducir este tipo de hábitos. De hecho, el tener cuidado en esta materia es una responsabilidad de los padres muy importante para la salud futura del hijo. Esta estudiado que la protección del sol continuada hasta los 18 años, consigue reducir mucho el riesgo de cáncer a la piel de adulto. Consejos útiles para enfrentar el sol: -Nunca expongas a un Bebe al sol. En general hay que tener esta precaución extremada con los menores de un año y estar bastante alerta hasta los 3 años. -No dejes que tu hijo se duerma al sol. Conviene estar en movimiento realizando otras actividades. -Aplícale cremas especiales para niños con índices de protección altos, idealmente pantalla total. -La crema hay que echársela al niño media hora antes de exponerlo al sol, en forma abundante. -Tene cuidado con las clásicas partes que se olvidan al aplicar la crema como orejas, empeines, cuello etc.. -Renueva la aplicación del factor solar, recuerda que entre el agua, la arena y la toalla se va perdiendo su efecto. De hecho, los ingredientes que funcionan como fotoprotectores se degradan con el paso de las horas, el sudor y el agua. -Evita exponer a tu hijo en las horas de máxima intensidad solar, de 12 a 16 horas. -Olvídate de la idea de que el quitasol protege de los rayos solares. Sirven para descansar del sol Pero igual hay que aplicarle a los niños bloqueador, ya que los rayos de modo indirecto igual pueden alcanzar la piel. -Es un error pensar que el estar adentro del agua nos protege del sol. -Siempre preocúpate de que tus hijos anden con gorros e idealmente una polera si son pequeños. Recuerda que la ropa ideal para las altas temperaturas es el algodón. -Preocúpate de mantener a tu hijo hidratado si están en la playa o pileta. -Nunca dejes de ponerle crema protectora, aunque ya esté bronceado. -Controla que no esté recalentado, que se bañe y refresque. -No te fíes de los días nublados, los rayos ultravioletas, penetran las nubes y pueden provocar serias quemaduras. Comentarios
(0)
|

9°C 


Salud 

Es por
esto que un simple paseo a la playa puede terminar con un niño con
graves quemaduras si no se tomaron las precauciones necesarias. Las
cifras indican que entre un 2% y un 5% de los niños que van a la playa
sufren quemaduras de segundo grado y enrojecimientos acompañados de
otros síntomas como fiebre, y nauseas.